Tres ideas sobre cambio climático.

El cambio climático es la nueva burra que se vende a los que tienen pelusilla en la conciencia y necesitan sentirse bien haciendo algo por alguien. En este caso, el grado de culpabilidad es tal que sienten la necesidad de hacer algo por la Tierra y por la humanidad de dentro de cien años. Por... View Article

El cambio climático es la nueva burra que se vende a los que tienen pelusilla en la conciencia y necesitan sentirse bien haciendo algo por alguien. En este caso, el grado de culpabilidad es tal que sienten la necesidad de hacer algo por la Tierra y por la humanidad de dentro de cien años. Por suerte para ellos, nuestros antepasados nunca se plantearon hacer algo concreto y “bueno” por nosotros y se dejaron llevar por el instinto no consciente de perpetuación de la especie. De lo contrario probablemente la vida sería mucho peor, sin industrialización la renta per capita de los menos favorecidos sería mucho peor.

Además, el cambio climático es la nueva rendija (en realidad enorme socavón) por el cual se ha colado la mano visible, dolorosamente visible, del Estado para quitarnos el dinero y dilapidarlo o quedárselo o ambas cosas, en nombre de la redistribución.

A mí, sinceramente me importa poco qué pasará dentro de 1oo años y si me saldrán escamas detrás de las orejas por respirar demasiado CO2. Me adaptaré o moriré. Dramatizar es una ordinariez impropia de una persona educada y se lo dejo a las gentes desocupadas que no pueden vivir sin sufrir.

Pero sí quiero hacer tres reflexiones que no pude hacerle a Chris Horner (gracias Gabriel por darme la oportunidad de escucharle):
1.- Como cuenta Robert Anton Wilson a través de Lowercase Liberty, lo terrible de la Pop Ecology (diferenciada de la ciencia ecológica, y hermana de la llamada folk economy), es que le pide a la gente que vive en la miseria y privación más enorme, y que podía organizarse para mejorar, que se mantenga en esos miserables niveles de vida en aras del mundo de dentro de 100 años. Y esa petición la realizan la élites políticas a quienes les resulta útil por motivos económicos (la zarpa visible del Estado) y electorales (los de la conciencia sucia son mayoría, y más en España).

2.- Se pregunta Russell Roberts en Cafe Hayek:”Si se descubriera que la Tierra se enfría debido al ciclo natural climático ¿se pediría a la gente que condujera en coche más, para emitir más CO2 y compensar la tendencia con calentamiento?” NO. ¿Y eso? Porque lo que está detrás de todo el argumento de los histéricos climáticos es que el hombre no es natural, sino que es un veneno para la naturaleza y que nuestro uso de los recursos de la Tierra es algo inmoral, al menos en cierto sentido. Es decir, el neo-puritanismo al servicio del robo estatal, de nuevo.

3.- Nos cuenta el gurú de la ciencia Jeffrey Sachs (Earth Institute at Columbia University) que es la inversión en RDD&D (research, development, demostration and diffusion) de las tecnologías CCS (carbon capture and sequestration) las que van a asegurar cumplir los objetivos para el 2015. Claro que esas inversiones, esas tecnologías, se deben implantar tanto en la UE, como en USA, Australia, India, China… mucho dinero para un resultado incierto ¿no? Pero no sólo eso: los países desarrollados deberán invertir en el desarrollo de estas tecnologías en los países pobres. De nuevo nos erigimos en salvadores de los pobres, con esa prepotencia que nos caracteriza. ¡Qué suerte tienen!

Los de la pelusilla en la conciencia… ¿no pueden hacer otra cosa para lavar su culpa?¿plantar un árbol no es suficiente? (nunca bambú, Fausta dixit).

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